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viernes, 4 de marzo de 2011

Desastre nuclear en Columbus II

He sobrevivido a las aceras ultrajadas de la Antártida y la Atlántida,
Las he vadeado o recorrido mesiánica,
Las he sobrevivido como una artrópoda,
Porque en Ohio fueron halladas primero.

Por eso, las cucarachas de Columbus no sobreviven al invierno,
Subsisten,
No obstante,
Persisten,
A través de los días,
Los meses,
Los años,
Y llegan tan atómicas a vulnerar las orillas de la calle,
A surgir como fósiles de entre todo el sepulto del invierno,
Y a pellizcar los panes que guardas con esmero.

Las antediluvianas que te corretean los pies,
Que pueden nutrirse de apéndices de muertos,
De mierda batracia que se inocula en las uñas,
De sucias morcillas de sangre corrupta,
Son todos los terrores de la noche más sucia,
Y pueden invadir el planeta impunemente,
Irradiantes de escarcha opaca que cruje en el dintel de la noche,
El sonido sordo que esperas oír, cuando te corretean el pecho y te reptan
El alma,
Asomando las antenas terroríficas,
Y volviendo todo el mundo en un infierno pardo de carcasas rellenas de huevos infames.

Son ellas que vuelven, a renacer del invierno,
Para que yo no sobreviva a las aceras del Tártaro y del Averno.

lunes, 7 de febrero de 2011

Desastre nuclear en Columbus

Las cucarachas de Columbus no sobreviven al invierno,
Se mueren sepultadas bajo el hielo,
Si es que alguna vez las hubo, o hubiere.

Sólo quedan piñas raras que se desprenden de los árboles,
Y te corretean los pies como insectos imaginarios.

Nunca más volveré a tener miedo de vivir en una novela de Kafka,
Nunca más trazaré en mi mente cucarachas hipotéticas,
De las que sobreviven al invierno de Barcelona,
Y a la inminente fusión nuclear del imaginario popular.

Pero las cucarachas inciertas de Columbus
Aunque se pasean sólo en mi mente,
Son vestigios de mi miedo antiguo,
Que vuelve y vuelve
Para quedarse.

viernes, 27 de agosto de 2010

Conversación exprés en Neil Avenue

Laura caminando por Neil avenue, una de las principales de su futuro barrio. Un mulato de buen ver y tatuado en la puerta de su casa, a pie de calle, hablando por el móvil:

Él: (para de hablar por el móvil) Good mornin'!
Yo: (sonrisa en boca): Good morning

Sigo caminando. Un metro más para allá:

Él: Hey, Don' I know you? I've seen you before!
Yo: I don't think so. I just moved in...
Él: Oooo.k.