They say the light is different
Al otro lado del charco.
Yo pienso en algunos rincones oscuros de allende
Y no me decido por cuál.
Pero sí sé que la tierra sabe distinto,
Que la lluvia huele a otra cosa
Y que las cucarachas de Columbus no sobreviven al invierno.
Cuando vengan a verme esos monstruos infames,
Sabré que se han apagado las luces en ambas orillas del Atlántico,
Y las orillas se extienden hasta el infinito en esta parte,
Como una segunda pangea innumerable,
Como un maizal amarillo e inasequible
Donde han vuelto a oírse las armónicas debido a la pericia del equinoccio.
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martes, 8 de marzo de 2011
Columbuland
viernes, 4 de marzo de 2011
Desastre nuclear en Columbus II
He sobrevivido a las aceras ultrajadas de la Antártida y la Atlántida,
Las he vadeado o recorrido mesiánica,
Las he sobrevivido como una artrópoda,
Porque en Ohio fueron halladas primero.
Por eso, las cucarachas de Columbus no sobreviven al invierno,
Subsisten,
No obstante,
Persisten,
A través de los días,
Los meses,
Los años,
Y llegan tan atómicas a vulnerar las orillas de la calle,
A surgir como fósiles de entre todo el sepulto del invierno,
Y a pellizcar los panes que guardas con esmero.
Las antediluvianas que te corretean los pies,
Que pueden nutrirse de apéndices de muertos,
De mierda batracia que se inocula en las uñas,
De sucias morcillas de sangre corrupta,
Son todos los terrores de la noche más sucia,
Y pueden invadir el planeta impunemente,
Irradiantes de escarcha opaca que cruje en el dintel de la noche,
El sonido sordo que esperas oír, cuando te corretean el pecho y te reptan
El alma,
Asomando las antenas terroríficas,
Y volviendo todo el mundo en un infierno pardo de carcasas rellenas de huevos infames.
Son ellas que vuelven, a renacer del invierno,
Para que yo no sobreviva a las aceras del Tártaro y del Averno.
Las he vadeado o recorrido mesiánica,
Las he sobrevivido como una artrópoda,
Porque en Ohio fueron halladas primero.
Por eso, las cucarachas de Columbus no sobreviven al invierno,
Subsisten,
No obstante,
Persisten,
A través de los días,
Los meses,
Los años,
Y llegan tan atómicas a vulnerar las orillas de la calle,
A surgir como fósiles de entre todo el sepulto del invierno,
Y a pellizcar los panes que guardas con esmero.
Las antediluvianas que te corretean los pies,
Que pueden nutrirse de apéndices de muertos,
De mierda batracia que se inocula en las uñas,
De sucias morcillas de sangre corrupta,
Son todos los terrores de la noche más sucia,
Y pueden invadir el planeta impunemente,
Irradiantes de escarcha opaca que cruje en el dintel de la noche,
El sonido sordo que esperas oír, cuando te corretean el pecho y te reptan
El alma,
Asomando las antenas terroríficas,
Y volviendo todo el mundo en un infierno pardo de carcasas rellenas de huevos infames.
Son ellas que vuelven, a renacer del invierno,
Para que yo no sobreviva a las aceras del Tártaro y del Averno.
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lunes, 7 de febrero de 2011
Desastre nuclear en Columbus
Las cucarachas de Columbus no sobreviven al invierno,
Se mueren sepultadas bajo el hielo,
Si es que alguna vez las hubo, o hubiere.
Sólo quedan piñas raras que se desprenden de los árboles,
Y te corretean los pies como insectos imaginarios.
Nunca más volveré a tener miedo de vivir en una novela de Kafka,
Nunca más trazaré en mi mente cucarachas hipotéticas,
De las que sobreviven al invierno de Barcelona,
Y a la inminente fusión nuclear del imaginario popular.
Pero las cucarachas inciertas de Columbus
Aunque se pasean sólo en mi mente,
Son vestigios de mi miedo antiguo,
Que vuelve y vuelve
Para quedarse.
Se mueren sepultadas bajo el hielo,
Si es que alguna vez las hubo, o hubiere.
Sólo quedan piñas raras que se desprenden de los árboles,
Y te corretean los pies como insectos imaginarios.
Nunca más volveré a tener miedo de vivir en una novela de Kafka,
Nunca más trazaré en mi mente cucarachas hipotéticas,
De las que sobreviven al invierno de Barcelona,
Y a la inminente fusión nuclear del imaginario popular.
Pero las cucarachas inciertas de Columbus
Aunque se pasean sólo en mi mente,
Son vestigios de mi miedo antiguo,
Que vuelve y vuelve
Para quedarse.
lunes, 10 de enero de 2011
El Campus
En el Oval la gente camina despacio
En distintas direcciones,
Son como un trasiego de ovejas negras
Que se recortan contra la nieve.
Yo desarrollo mi capacidad de fumar con ambas manos,
Ambidiestra en un panal de tantas trayectorias.
Son tantas las carreteras de Columbus,
Tan diversa trashumancia de hormiguillas,
Que la alternativa de quedarse quieta
Parece más cosa de brujería.
Yo desarrollo mi capacidad de envolver caminos
Y de ver cómo personas circundadas
No escapan al automatismo del invierno.
En distintas direcciones,
Son como un trasiego de ovejas negras
Que se recortan contra la nieve.
Yo desarrollo mi capacidad de fumar con ambas manos,
Ambidiestra en un panal de tantas trayectorias.
Son tantas las carreteras de Columbus,
Tan diversa trashumancia de hormiguillas,
Que la alternativa de quedarse quieta
Parece más cosa de brujería.
Yo desarrollo mi capacidad de envolver caminos
Y de ver cómo personas circundadas
No escapan al automatismo del invierno.
martes, 21 de diciembre de 2010
Mi querida España
No me acostumbro al silencio,
A esta paz de monumento,
Y fumo con avidez
En esta ventana blanca,
Allende, dos manchas blancas,
Nunca tan blancas, tan white,
Como la nieve que cubre,
La tierra lejana y lumbre
Que me acogió de repente.
No soy yo, soy, me soslayo,
Me miro tan fijamente,
Que me pierdo en los lugares
En que me encontraba siempre.
La identidad de mis ojos
Es como un miraje antiguo
Una foto en blanco y negro
Un salón de familiares,
Un bar lleno de amistades,
Croquetas, jamón, hartazgo,
Boquerón, queso, vacío.
Una taquicardia enorme,
Una lenta epifanía,
Que van las horas pasando
En un jetlag de agonía,
En un puente de fantasmas,
Un billete de aeroplano,
Cuatrocientos mil minutos,
Que no tienen conversión,
Que son minutos igual,
No son galones ni millas,
Ni libras ni farenheit,
Que son segundos y tiempo
Y el tiempo se mide igual,
Aunque pase diferente.
A esta paz de monumento,
Y fumo con avidez
En esta ventana blanca,
Allende, dos manchas blancas,
Nunca tan blancas, tan white,
Como la nieve que cubre,
La tierra lejana y lumbre
Que me acogió de repente.
No soy yo, soy, me soslayo,
Me miro tan fijamente,
Que me pierdo en los lugares
En que me encontraba siempre.
La identidad de mis ojos
Es como un miraje antiguo
Una foto en blanco y negro
Un salón de familiares,
Un bar lleno de amistades,
Croquetas, jamón, hartazgo,
Boquerón, queso, vacío.
Una taquicardia enorme,
Una lenta epifanía,
Que van las horas pasando
En un jetlag de agonía,
En un puente de fantasmas,
Un billete de aeroplano,
Cuatrocientos mil minutos,
Que no tienen conversión,
Que son minutos igual,
No son galones ni millas,
Ni libras ni farenheit,
Que son segundos y tiempo
Y el tiempo se mide igual,
Aunque pase diferente.
domingo, 26 de septiembre de 2010
América
Que cómo es América.
No me ha dado tiempo aún de solventar
El enorme socavón que me abre el charco
De tierra a tierra lejana.
Me he acostumbrado al calor de los días
Tan parecidos al otro lado del mundo,
Tan hemisférica esta similitud de lumbres,
Tan lares ambos una vez cruzas la carretera,
Una vez encuentras el espacio que te queda
Entre un sueño y un punto del mapamundi.
Que cómo es América.
Donde encarar la realidad de tu país,
Donde mirarse en un espejo de omaigods,
Donde entender la relatividad de lo más grave,
Donde reír el tiempo eterno que nos queda,
Donde esperar que se abra el cielo igual que el mar,
Donde aguardar que mis seis horas de ventaja
Retrasen un poco mi entrada en el infierno,
Que las rutas que llevan a los fuegos
Pasan todas por América, sin duda.
Que cómo es América.
Mi trova me recuerda que esta paz
Es el pacto de dolor lejos de casa,
Pero siento así brotar del corazón
Esquejes nuevos por comprender todo,
Por haber entendido que esta soledad
No es nociva sino un germinar
De todo aquello que se había muerto,
Todo lo fallecido prematuro,
Todo el miedo que se gesta en cobardía.
América es donde se cuece, sempiterna
Mi claridad de ideas, sencillez.
Todo es tan facilongo y todo es grande.
Tan recorribles son las millas en América,
Tan llenas de amigos las confusas yardas
Tan agradecido el aire fresco de mi patria,
Tan nueva la cara ilusa del que escucha bulerías,
Tan romántica la mirada del que aprende picaresca,
Tan pasional el alma de esta gente americana
Que percibe despacito
De qué va esto de vivir en mi mestiza España.
No me ha dado tiempo aún de solventar
El enorme socavón que me abre el charco
De tierra a tierra lejana.
Me he acostumbrado al calor de los días
Tan parecidos al otro lado del mundo,
Tan hemisférica esta similitud de lumbres,
Tan lares ambos una vez cruzas la carretera,
Una vez encuentras el espacio que te queda
Entre un sueño y un punto del mapamundi.
Que cómo es América.
Donde encarar la realidad de tu país,
Donde mirarse en un espejo de omaigods,
Donde entender la relatividad de lo más grave,
Donde reír el tiempo eterno que nos queda,
Donde esperar que se abra el cielo igual que el mar,
Donde aguardar que mis seis horas de ventaja
Retrasen un poco mi entrada en el infierno,
Que las rutas que llevan a los fuegos
Pasan todas por América, sin duda.
Que cómo es América.
Mi trova me recuerda que esta paz
Es el pacto de dolor lejos de casa,
Pero siento así brotar del corazón
Esquejes nuevos por comprender todo,
Por haber entendido que esta soledad
No es nociva sino un germinar
De todo aquello que se había muerto,
Todo lo fallecido prematuro,
Todo el miedo que se gesta en cobardía.
América es donde se cuece, sempiterna
Mi claridad de ideas, sencillez.
Todo es tan facilongo y todo es grande.
Tan recorribles son las millas en América,
Tan llenas de amigos las confusas yardas
Tan agradecido el aire fresco de mi patria,
Tan nueva la cara ilusa del que escucha bulerías,
Tan romántica la mirada del que aprende picaresca,
Tan pasional el alma de esta gente americana
Que percibe despacito
De qué va esto de vivir en mi mestiza España.
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miércoles, 22 de septiembre de 2010
Cuando dios hizo el edén, ¿pensó en américa?
América es mucho más grande
De lo que nunca imaginé.
Es una lonely planet sin traducir,
Interferencias telefónicas,
La barrera cerrada del sonido,
Gigantismos inventados
Para no sentirse poco,
Para no sentirse faltos,
Con hambre o deshidratados.
América es tan enorme
Que me come desde adentro,
Con sus titánicas roads,
Con rayas irregulares,
Sin pasos de cebra rectos,
Con sus cielos despejados,
Surcados por tanta freedom.
Y tanta freedom es poca
Cuando estás lejos casa,
Y te alquitrana las tripas,
Una urgencia de llamadas,
Una nostalgia infinita,
Un ir y venir de horas,
Una falsa juventud.
Los pasillos de la carne,
De esta América profunda,
Son como los recovecos
De una sangre coagulada,
En inmensos bandejones,
Te descuartelan el alma
Y te pudren la nevera.
Y es América tan grande
Que no me cabe en los ojos,
Un planeta inexpugnable
De mil baobabs plagado,
Billetes de monopoly
De valor incalculado,
De desprecio incalculable.
América es mucho más grande
De lo que nunca imaginé.
Es un país de estulticias,
Sabiduría también,
Cosmopolita y tangible,
Martinis de cuatro pavos,
Falsas tapas de paella,
Salad dressings a mansalva
Escasez de oro de oliva.
Y a medida que me adentro
En este crossroads de América,
Me pregunto enloquecida
Si alguna vez, madrecita,
Dejaré con tanta gana
De desear sin licencia
Barcelonarme de nuevo.
De lo que nunca imaginé.
Es una lonely planet sin traducir,
Interferencias telefónicas,
La barrera cerrada del sonido,
Gigantismos inventados
Para no sentirse poco,
Para no sentirse faltos,
Con hambre o deshidratados.
América es tan enorme
Que me come desde adentro,
Con sus titánicas roads,
Con rayas irregulares,
Sin pasos de cebra rectos,
Con sus cielos despejados,
Surcados por tanta freedom.
Y tanta freedom es poca
Cuando estás lejos casa,
Y te alquitrana las tripas,
Una urgencia de llamadas,
Una nostalgia infinita,
Un ir y venir de horas,
Una falsa juventud.
Los pasillos de la carne,
De esta América profunda,
Son como los recovecos
De una sangre coagulada,
En inmensos bandejones,
Te descuartelan el alma
Y te pudren la nevera.
Y es América tan grande
Que no me cabe en los ojos,
Un planeta inexpugnable
De mil baobabs plagado,
Billetes de monopoly
De valor incalculado,
De desprecio incalculable.
América es mucho más grande
De lo que nunca imaginé.
Es un país de estulticias,
Sabiduría también,
Cosmopolita y tangible,
Martinis de cuatro pavos,
Falsas tapas de paella,
Salad dressings a mansalva
Escasez de oro de oliva.
Y a medida que me adentro
En este crossroads de América,
Me pregunto enloquecida
Si alguna vez, madrecita,
Dejaré con tanta gana
De desear sin licencia
Barcelonarme de nuevo.
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sábado, 28 de agosto de 2010
Fragmento del primer mail general
El viaje fue muy bien, la verdad es que ningún retraso y en Delta tienes unas pantallitas individuales con las que puedes ver lo que quieras, de una selección de pelis y series, dibujos animados, documentales, etc. Me vi la peli esa chorra de Plan B de la Jenniló y varios capítulos de Californication, la tercera, y otras tantas chorradas. En mi ordenador vi un capítulo de Gossip Girl, pero ya me entró sueño y me dormí. Cuando me quise enterar ya habíamos llegado. Luego, en Atlanta, me pude conectar en el aeropuerto, comí algo y habían retrasado el vuelo así que esperé. Lo más surrealista fue cuando me subí al avión. Ya para comenzar, los americanos te hablan siempre como si te conocieran de toda la vida. Una señora muy simpática que se sentaba a mi lado ya me preguntó si yo era de Columbus, y yo, No, I'm from Spain, y lo flipó. Le dije que iba a hacer el doctorado y todo eso, y ella dijo que ella nunca había sido tan smart (lista) y que ella en lugar de eso se había casado, había tenido dos hijos y era enfermera. Pero muy maja, al final me enseñó la foto de su nieta, que había nacido prematura y era tan grande como dos manos puestas juntas. Estaba muy happy.
Hasta ahí normal. Pero luego se sube un sujeto al que yo había visto dando vueltas por la sala de espera con el teléfono en la mano. Era un niñato de veinte años, flacucho y lleno de unos tatuajes muy horteras, rubio con el pelo rapado y unos pantalones de cuadros. Llevaba una bolsa de piel girada con trozos de piel de borreguito y de imitación de serpiente marrón muuuuy fea. Se sienta a nuestro lado y comienza hablar con la patata en la boca. La mujer, mi amiga, le contesta cordialmente. Yo no entiendo ná, más que algo de I'm gonna propose (que le iba a pedir matrimonio a alguien). Ahí ya sí que flipé. Pero bueno, se calló porque hablaban las azafatas. Luego nos pregunta si queremos ver el anillo, y nosotras que sí que sí. Total que saca la cajita y hace amago de enseñármelo dos veces, para hacerse el interesante. No entiendo casi nada de lo que dice, pero por suerte, mi amiga va hablando por mí y yo voy diciendo cosas como, oh, it's so nice, it's so beautiful, oh, my. Nos enseña el anillo, que es feísimo con dos corazones enlazados y brillantes, parece de los chinos. Pero él está muy ilusionado por pedirle matrimonio a Chelsea, pero tiene un problema y es que va a llegar tarde porque no sé por qué motivo lleva dos días esperando en el aeropuerto, cuenta algo de que ha estado trabajando con su abuelo para pagar el anillo o algo así. Me siento como en un listening del Proficiency, me imagino que debe ser algo así. Te ponen a un sureño postadolescente para que descifres lo que coño ha dicho, seguro. Ha perdido mil aviones, Mitchell, que lleva un llavero con su nombre que se apaga y se enciende y no sé por qué Chelsea, cuyo nombre lleva tatuado en el brazo cual legionario, se lo había pedido.
Mitchell está desesperado porque Chelsea se va a Toledo (sí, hay una ciudad de Ohio que se llama Toledo) y no sabe si va a llegar a tiempo, y aunque llegue, ella estará a punto de irse, muy estresada porque él ha perdido mil aviones y ella se tiene que ir y no será momento de "proposals". Se ve que lo ha intentado ya dos veces. Bueno, el caso es que la mujer le dice que se relaje y él no para de hablar. La mujer, lista, se pone los cascos, y me deja el marronaco a mí. Él me pregunta si me puede pedir un favor muy grande y a mí me entra ya miedo. Le digo que Sure, claaaro! y me dice que si le puedo poner crema cicatrizante en su tatujae más reciente, que lo tiene en la espalda. Y yo me muero. Le digo que claro que sí. Pues tiene un tatuaje tan grande como mi mano en la espalda, una especie de tribal más feo aún que los payasos que lleva tatuados en el brazo. Pues nada que le pongo la crema y me dice, no, pero apretando el tatuaje. Ay dios, qué asco. Pues nada que lo hago y suerte que Delta Airlines me había dado una toallita con la que me limpio la mano porque si no... beeeeeeeeeeeeeeej
Hasta ahí normal. Pero luego se sube un sujeto al que yo había visto dando vueltas por la sala de espera con el teléfono en la mano. Era un niñato de veinte años, flacucho y lleno de unos tatuajes muy horteras, rubio con el pelo rapado y unos pantalones de cuadros. Llevaba una bolsa de piel girada con trozos de piel de borreguito y de imitación de serpiente marrón muuuuy fea. Se sienta a nuestro lado y comienza hablar con la patata en la boca. La mujer, mi amiga, le contesta cordialmente. Yo no entiendo ná, más que algo de I'm gonna propose (que le iba a pedir matrimonio a alguien). Ahí ya sí que flipé. Pero bueno, se calló porque hablaban las azafatas. Luego nos pregunta si queremos ver el anillo, y nosotras que sí que sí. Total que saca la cajita y hace amago de enseñármelo dos veces, para hacerse el interesante. No entiendo casi nada de lo que dice, pero por suerte, mi amiga va hablando por mí y yo voy diciendo cosas como, oh, it's so nice, it's so beautiful, oh, my. Nos enseña el anillo, que es feísimo con dos corazones enlazados y brillantes, parece de los chinos. Pero él está muy ilusionado por pedirle matrimonio a Chelsea, pero tiene un problema y es que va a llegar tarde porque no sé por qué motivo lleva dos días esperando en el aeropuerto, cuenta algo de que ha estado trabajando con su abuelo para pagar el anillo o algo así. Me siento como en un listening del Proficiency, me imagino que debe ser algo así. Te ponen a un sureño postadolescente para que descifres lo que coño ha dicho, seguro. Ha perdido mil aviones, Mitchell, que lleva un llavero con su nombre que se apaga y se enciende y no sé por qué Chelsea, cuyo nombre lleva tatuado en el brazo cual legionario, se lo había pedido.
Mitchell está desesperado porque Chelsea se va a Toledo (sí, hay una ciudad de Ohio que se llama Toledo) y no sabe si va a llegar a tiempo, y aunque llegue, ella estará a punto de irse, muy estresada porque él ha perdido mil aviones y ella se tiene que ir y no será momento de "proposals". Se ve que lo ha intentado ya dos veces. Bueno, el caso es que la mujer le dice que se relaje y él no para de hablar. La mujer, lista, se pone los cascos, y me deja el marronaco a mí. Él me pregunta si me puede pedir un favor muy grande y a mí me entra ya miedo. Le digo que Sure, claaaro! y me dice que si le puedo poner crema cicatrizante en su tatujae más reciente, que lo tiene en la espalda. Y yo me muero. Le digo que claro que sí. Pues tiene un tatuaje tan grande como mi mano en la espalda, una especie de tribal más feo aún que los payasos que lleva tatuados en el brazo. Pues nada que le pongo la crema y me dice, no, pero apretando el tatuaje. Ay dios, qué asco. Pues nada que lo hago y suerte que Delta Airlines me había dado una toallita con la que me limpio la mano porque si no... beeeeeeeeeeeeeeej
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Fragmento de un mail a Alfonso
"Pero Columbus es precioso, hay ardillas por las calles, rollo Chip y Chop, en los árboles, es muy tranquilo y las casitas son una absoluta monada. La gente es muy amable, pero a algunos aún me cuesta entenderlos, eso me frustra. Ayer hice unas llamadas a las compañías de la luz y el gas, y acabé contratando internet para la semana que viene, porque me equivoqué de número, y de pronto me saltan con que qué servicios quería."
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Fragmento de un mail a los pisers
"Ayer fui al super y me acordé mucho de vosotros. Laia, hasta el Listerine es tan grande que te podrías hacer enjuagues cuatro veces al día por el mismo precio, son de 2 litros por lo menos!!! xDDDDD
Hay mil millones de cosas. Las bandejas de carne son industriales, lo juro, son enormes, mínimo 6 muslos de pollo, dos kilos de carne picada, es una pasada, no sé qué voy a hacer con tanta carne. Los zumos son en garrafas. Hay mil variedades de pasteles, como en las pelis, alucinante!!! pero de esos currados, de pastelerías, con mil colores y cupcakes y cajas de donuts y mil chocolatinas en el mostrador. De todo hay mil cosas, no sé, es espectacular. El aceite de oliva cuesta unos 5 euros el litro, al menos adonde fui, pero también lo venden más barato, en latas que parecen de gasolina. Me han dicho que hay una cadena de supers con mejor comida, pero más cara, se llama Whole Foods, y hay algunas cosas, por lo visto, europeas, espero encontrar jamón que no sea a precio de oro."
Hay mil millones de cosas. Las bandejas de carne son industriales, lo juro, son enormes, mínimo 6 muslos de pollo, dos kilos de carne picada, es una pasada, no sé qué voy a hacer con tanta carne. Los zumos son en garrafas. Hay mil variedades de pasteles, como en las pelis, alucinante!!! pero de esos currados, de pastelerías, con mil colores y cupcakes y cajas de donuts y mil chocolatinas en el mostrador. De todo hay mil cosas, no sé, es espectacular. El aceite de oliva cuesta unos 5 euros el litro, al menos adonde fui, pero también lo venden más barato, en latas que parecen de gasolina. Me han dicho que hay una cadena de supers con mejor comida, pero más cara, se llama Whole Foods, y hay algunas cosas, por lo visto, europeas, espero encontrar jamón que no sea a precio de oro."
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